jueves, 4 de junio de 2015

SANTOS, DEL 8 DE AL 14 DE JUNIO 2015

Blog Católico de Javier Olivares-Baiona

SANTOS, DEL 8 DE AL 14 DE JUNIO  2015
Décima Semana del Tiempo  Ordinario

LUNES, 8


San Santiago Berthieu, presbítero y mártir

Nació en Monlogis (Francia), diócesis de Saint-Flour, el año 1838. Después de estudiar en el seminario diocesano, se ordenó de sacerdote en 1864, y estuvo ejerciendo el ministerio parroquial hasta que, en 1873, ingresó en los jesuitas. Dos años después lo enviaron como misionero a Madagascar. Ejerció su ministerio en varias misiones y se encontró con las dificultades añadidas provenientes de los problemas políticos. Las guerras franco-malgaches lo obligaron a ir cambiando de campo de apostolado. Durante años hizo una magnífica labor misionera. En la paz y en la guerra anunció con entereza sola y exclusivamente el mensaje de Cristo. En 1894 fue capturado por los insurgentes en Andrainarivo cuando acompañaba a sus cristianos evacuados de los poblados. Lo presionaron repetidas veces para que abandonara su fe, propuesta que él rechazó siempre, y los fetichistas, irritados por su negativa, lo sometieron a una muerte cruel en Ambiatibé (Madagascar), el 8 de junio de 1896, y arrojaron su cadáver el río Manarana. Canonizado el 21-X-2012.
Oración
Dios omnipotente, te pedimos que aprendamos a imitar, con entrega sincera, la fe que animó a san Santiago Berthieu,  quien por su generosidad mereció alcanzar la corona del martirio. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

MARTES, 9


San Efrén Siro,
Diácono y doctor de la Iglesia

Nació en Nísibe, en la Mesopotamia septentrional, hacia el año 306 y recibió una educación cristiana. Tenía pocos años cuando el emperador Constantino promulgó el edicto de Milán. Pero Efrén no gozó la libertad de culto porque su padre, que era sacerdote pagano, no veía con buenos ojos la educación cristiana que le daba su madre, y lo echó de casa. Se ordenó de diácono a los 18 años y, cuando Nísibe cayó bajo el poder persa, se estableció en Edesa (hoy Urfa, en Turquía), de cuya escuela teológica fue iniciador y director. Tanto en su patria como en Edesa puso de manifiesto sus dotes naturales de orador, místico y poeta (son memorables sus himnos y cánticos para las celebraciones litúrgicas que le valieron el título de «cítara del Espíritu Santo»), a la vez que profundo teólogo y conocedor de la Escritura. A pesar de su intensa vida ascética, desplegó una gran actividad como predicador y como autor de importantes obras destinadas a la refutación de los errores de su tiempo. Murió en Edesa el 9 de junio del año 373.
ORACIÓN
Señor, infunde en nuestros corazones el Espíritu Santo que con su inspiración impulsaba a tu diácono san Efrén a cantar con alegría tus misterios y a consagrar su vida a tu servicio. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

MIÉRCOLES, 10


Beato Eduardo Poppe

Nació en Temsche (Bélgica) el año 1890 en el seno de una familia modesta. Estudió en Gante y en Lovaina, y recibió la ordenación sacerdotal en 1916. En el seminario asimiló la doctrina mariana de san Luis M. Griñón de Monfort, y empezó a ser apóstol y catequista de la devoción a la Virgen y a la Eucaristía. En la pastoral parroquial difundió la práctica de la comunión frecuente, dio vida a diferentes obras de apostolado y escribió algunos libros. Instituyó la «Liga de la comunión frecuente» entre los niños y las trabajadoras. Para los niños de la «Cruzada eucarística Pío X» publicó un semanario. Cuando la enfermedad lo inmovilizó, escribió sus obras más notables: «Dirección espiritual de los niños» (1920), «Salvemos a los obreros» (1923), «Apostolado eucarístico» (1923). Murió en Moerzeke-lez-Termonde, cerca de Gante (Bélgica), el 10 de junio de 1924, a la edad de 34 años. Lo beatificó Juan Pablo II en 1999.
ORACIÓN
Dios nuestro, que has puesto a los santos como ejemplo y ayuda para facilitar a los débiles el camino de la salvación, al celebrar la fiesta del beato Eduardo Poppe, concédenos bondadosamente que, siguiendo sus pasos, caminemos hacia ti. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

JUEVES, 11


San Bernabé

Nació en Chipre, y fue uno de los primeros fieles de Jerusalén. «Hombre bueno, lleno de Espíritu Santo y de fe», gozó de la confianza de los apóstoles, que lo enviaron a Antioquía de Siria para informarse de la marcha de aquella comunidad cristiana, integrada sobre todo por fieles no judíos, procedentes de la gentilidad. De allí partió para Tarso en busca de Saulo, y en cuanto lo encontró, se lo llevó a Antioquía. Bernabé y Saulo fueron enviados a Jerusalén, para llevar ayuda a aquella iglesia. Al regreso, Bernabé acompañó a Saulo en su primer viaje apostólico por Chipre y Asia Menor. Después estuvieron los dos en el Concilio de Jerusalén, donde explicaron su modo de proceder entre los gentiles. Luego Bernabé volvió a su patria, donde predicó el Evangelio, y allí murió.
ORACIÓN
Señor, tú mandaste que san Bernabé, varón lleno de fe y de Espíritu Santo, fuera designado para llevar a las naciones tu mensaje de salvación; concédenos, te rogamos, que el Evangelio de Cristo, que él anunció con tanta firmeza, sea siempre proclamado en la Iglesia con fidelidad, de palabra y de obra. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

VIERNES, 12


Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús

El viernes después de Pentecostés la Iglesia celebra la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. Es una fiesta de origen relativamente reciente y se debe a la petición que le hizo Jesús mismo en una de sus apariciones a Santa Margarita María de Alacoque para que extendiera la devoción a su Sagrado Corazón
La devoción al Corazón de Jesús ha existido desde los primeros tiempos de la Iglesia, desde que se meditaba en el costado y el Corazón abierto de Jesús, de donde salió sangre y agua. De ese Corazón nació la Iglesia y por ese Corazón se abrieron las puertas del Cielo.
«Esta fiesta recuerda el misterio del amor que Dios siente por los hombres de todo tiempo,  recordando el mensaje central que dejó Cristo al aparecerse a una religiosa francesa de la Visitación, Santa Margaría María Alacoque (1647-1690).
S.S. Juan Pablo II estableció que en esta solemnidad se celebre en la Iglesia la Jornada mundial por la santificación de los sacerdotes.
La solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús recuerda el misterio del amor de Dios por cada hombre y mujer. -Juan Pablo II. 10, Junio, 2004.
ORACIÓN
Dios todopoderoso, al celebrar la solemnidad del Corazón de tu Hijo unigénito, recordamos los beneficios de su amor para con nosotros, concédenos recibir de esta fuente divina unja inagotable abundancia de gracia. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

SÁBADO, 13


El Inmaculado Corazón de María

Después de su entrada a los cielos, el Corazón de María sigue ejerciendo a favor nuestro su amorosa intercesión. El amor de su corazón se dirige primero a Dios y a su Hijo Jesús, pero se extiende también con solicitud maternal sobre todo el género humano que Jesús le confió al morir; y así la veneramos por la santidad de su Inmaculado Corazón y le solicitamos su ayuda maternal en nuestro camino hacia su Hijo. Veneramos el corazón que guarda todas las cosas de Dios y que nos ayuda a sanar y consagrar a Dios nuestro camino a su Hijo. Veneramos el Corazón que guarda todas las cosas de Dios y que nos ayuda a sanar y consagrar a Dios nuestro propio corazón. Ya san Juan Eudes, en el siglo XVII, había difundido esta devoción. En 1942, en plena II Guerra Mundial, el papa Pío XII consagró el mundo al Corazón Inmaculado de María. El papa Juan Pablo II declaró que la conmemoración del Inmaculado Corazón de María será de naturaleza “obligatoria” y no “opcional”. Es decir, por primera vez en la Iglesia, la liturgia para esta celebración debe realizarse en todo el mundo católico
ORACIÓN
Oh, Virgen mía, Oh, Madre mía, yo me ofrezco enteramente a tu Inmaculado Corazón y te consagro mi cuerpo y mi alma, mis pensamientos y mis acciones.
Quiero ser como tú quieres que sea, hacer lo que tú quieres que haga. No temo, pues siempre estás conmigo.
Ayúdame a amar a tu hijo Jesús, con todo mi corazón y sobre todas las cosas. Pon mi mano en la tuya para que esté siempre contigo. Amén.

* * *   EL  MISMO  DÍA   * * *


San Antonio de Padua

Nació en Lisboa a finales del siglo XII. Muy joven ingresó en los Canónigos Regulares de San Agustín en Lisboa y después pidió el traslado a Coimbra. Aquí conoció a los franciscanos que se dirigían a Marruecos, cuyas reliquias contempló después de su martirio. Ansioso de propagar la fe entre los Musulmanes y de sufrir él mismo el martirio, se pasó a la Orden de Hermanos Menores. No logró su intento de dar la vida por Cristo: cayó enfermo en Marruecos, y la nave en que regresaba a su patria fue a parar a Sicilia. Estaba destinado a desplegar su apostolado en regiones del mediodía de Francia y en Italia, infestadas por la herejía, y a ello se dedicó, tras un período de vida eremítica, cuando la Providencia quiso poner de manifiesto los talentos de que le había dotado. Fue el primer profesor de teología de la Orden. Escribió sermones llenos de ciencia, elegancia y unción. Murió en Padua el 13 de junio de 1231. Tras su muerte, el Señor multiplicó los milagros debidos a su intercesión. Lo canonizó Gregorio IX en 1232 y Pío XII lo proclamó doctor de la Iglesia en 1946.
ORACIÓN
Dios todopoderoso y eterno, tú que has dado a tu pueblo en la persona de san Antonio de Padua un predicador insigne y un intercesor poderoso, concédenos seguir fielmente los principios de la vida cristiana, para que merezcamos tenerte como protector en todas las adversidades. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

DOMINGO, 14
XI DEL TIEMPO ORDINARIO


SAN ELISEO

Profeta del Antiguo Testamento, que vivió en los siglos VIII y IX antes de Cristo en Samaria o Sebaste (Palestina). Su nombre significa «Dios es mi salvación». Siguiendo la llamada divina cuando estaba detrás del arado y los bueyes, se unió al profeta Elías al que siguió y sirvió, y de quien recibió su manto y su espíritu cuando Elías fue arrebatado en el carro de fuego. Fue un verdadero hombre de Dios, dedicado a la causa de la religión, que combatió con firmeza el culto a Baal y de los ídolos. Tomó parte activa en los acontecimientos políticos de su pueblo. No nos dejó profecías escritas, pero con sus numerosos milagros, también a favor de los extranjeros, anunció la futura salvación que había de llegar a todos los hombres. La Biblia recuerda una larga serie de los prodigios realizados por Eliseo: extendiendo el manto de Elías dividió las aguas del Jordán, volvió potable el agua de Jericó, devolvió a la vida al hijo de la sunamita que lo hospedaba, multiplicó los panes para un centenar de hambrientos, etc. Murió hacia el año 790 antes de Cristo.
ORACIÓN
Dios nuestro, sólo tú eres santo y nadie puede ser bueno fuera de ti, por la intercesión de san Eliseo, danos la gracia de vivir de tal manera que nunca nos veamos privados de tu gloria.
Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios por los siglos de los siglos. Amén

Confeccionado por Franja y Állen-Perkins

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